En mi vigésimo aniversario como artista del tatuaje forjé esta joya como un
símbolo de revolución.
Inspirada en el cartucho, representa el punto de quiebre entre la tradición y el
futuro: vengo de las máquinas de bobina, de soldar agujas a mano, y recuerdo con
claridad el impacto de ese cambio. Esta pieza nace para honrar al tatuador
contemporáneo, para llevarse con orgullo y pasión. Confío en que no solo cumpla
expectativas, sino que resuene con la misma emoción que dio origen a su
creación.










Valoraciones
No hay valoraciones aún.